jueves, 5 de septiembre de 2013

Capítulo 6

-Dougie – Dije mientras intentaba no tropezar siguiendo su paso acelerado a través del bosque - ¿vas a
explicarme de que va todo esto?-
El chico suspira algo irritado – Todavía no –
Dirijo miradas de soslayo tanto a él como a la caja que tiene al pequeño reptil Rex. La mascota de Dougie para la que estuvimos recolectando grillos todo este tiempo.
Me muerdo el labio para contener el impulso de lanzarle todas mis preguntas. ¿Qué está planeando ahora?
Ya se cumplen dos meses de mi estadía en Priory. Definitivamente las cosas no sucedieron como me las esperaba. Miro a Dougie caminar un par de pasos frente a mí. Sonrío como una tonta al recordar el último tiempo que pasamos juntos. Definitivamente no esperaba encontrarme con él en un lugar así.
Observo como avanza con pasos decididos unos metros por delante de mí. Cuando estoy con él estoy completamente segura de mí misma. Pienso en el Doctor Lawson y toda su charlatanería acerca de cómo necesito mi medicación para poder sobre llevar mi ‘condición’, como todos han decidido llamarla. ¿Qué puede saber él? No necesito ningún tipo de fármacos, al menos no cuando lo tengo a él cerca.
Dougie se convirtió en mi soporte este último tiempo, lo que me alegra y aterra a un mismo tiempo, ¿qué se supone que haga cuando ya no esté?
Sacudo la cabeza para alejar esos pensamientos. Aunque es verdad que nunca discutimos el asunto de nuestra ‘relación’,  ¿qué va a pasar cuando los dos salgamos de Priory? En cierto punto él es una especie de celebridad y yo una chica emocionalmente inestable, no creo que eso sea bueno para ninguno de los dos.
-Acá – Dice de repente arrancándome de mis pensamientos –
Me detengo y observo mí alrededor con mayor atención. Estamos en el lugar de siempre, a mi izquierda noto el nogal dónde él ya se está sentando. Lenta y sigilosa me acerco y me coloco a su lado.  La caja descansa a nuestros pies.
Nos quedamos en silencio un rato largo. Puedo sentir el aire tenso a nuestro alrededor. Dougie tiene que decirme algo, lo sé por la forma en que sus ojos me han estado evitando estos últimos días. Trago saliva temiendo lo peor.
-¿Pasa algo? – Inquiero cuando por fin junto el valor para hablar.
Dougie, quien se encontraba muy concentrado mirando las estrellas clava sus ojos en mí – Estaba pensando – Responde encogiéndose de hombros.
Estiro mi mano para tomar la suya - ¿Se puede saber en qué? –
Sonríe al notar nuestras manos entrelazadas, me permito relajarme un poco.
-En como llegue a Priory –
-Creo que me perdí esa historia – Comento con timidez, no quiero que sienta que lo estoy presionando.
-Tom me trajo – Empieza a decir con serenidad – Después de que intentara suicidarme –
Arqueo las cejas algo sorprendida, pero vuelvo a relajar mi cara casi al instante. Nunca me había puesto a pensar en cómo había terminado él en un lugar como este. De a momentos me parecía que no pertenecía, tal vez no estaba lidiando con una simple adicción.
-¿Sorprendida? – Pregunta al notar que estoy taciturna.
Ladeo la cabeza – Algo, parece que es moneda corriente en Priory –
Ahora él también parece confundido.
-¿Nunca te preguntaste por qué me niego a tomar mi medicación? – Inquiero de forma retórica – Después de tomar unas veinte juntas el sabor puede llegar a asquearte –
Dougie guarda silencio. Está meditando, analizando mis palabras. Comienzo a sentirme culpable por habérselo contado en este momento, se supone que esta noche vamos a enfocarnos en él, no en mí.
-¿Y cuál es tú historia? – Digo para desviar el tema – No es justo que yo te cuente y vos me tengas en la nada –
Lanza una carcajada sarcástica – No tenía el valor para dispararme o una sobredosis – Explica con tono amargo – Así que me encerré en el garaje de mi casa con el auto encendido, se suponía que el gas me iba a matar en una hora, hora y media–
-¿Cuánto tiempo estuviste?-
Levanta el rostro para mirarme – Tres, todavía no entiendo por qué sigo vivo, siempre creí que había hecho algo mal-
-Era lo que tenía que pasar – Intento consolarlo – La noche que tomé las pastillas mi compañera de cuarto en la universidad se iba de viaje, se suponía que iba a estar sola la próxima semana… - Me detengo para tomar aire – Su vuelo se canceló así que volvió a nuestro apartamento, para esa altura yo ya estaba inconsciente, de haberme encontrado media hora más tarde posiblemente no hubiera sobrevivido-
Dougie deja escapar un suspiro y rodea mi cintura con su brazo derecho. Hundo la cabeza en su pecho y dejo que su perfume me inunde la nariz.
-Definitivamente somos bastante inútiles – Comenta en tono de broma –Ni siquiera podemos suicidarnos como se debe –
Dejo que una risita suave se me escape –Definitivamente -
Con su mano izquierda acaricia mi mejilla – Pero me alegro de que fuera así – Susurra- De otra forma nunca te hubiera conocido-
-Ni a Rex – Le recuerdo con la vista clavada en la caja –
-Ni a Rex – Convino luego se puso de pie y tomó la jaula improvisada del pequeño reptil. -Gracias por la compañía–  Le susurra mientras deposita a su mascota en el suelo del bosque.
-Doug… - Susurro levantándome y arrodillándome junto a él - ¿Qué es todo esto?-
-¿Esto qué? –
Pongo los ojos en blanco y me cruzo de brazos – En serio, no es momento para hacerse el tonto-
El chico rubio dirige su mirada a la ahora liberada lagartija, la misma camina a toda velocidad alejándose de nosotros, caminando sobre las últimas hojas de nogal. No puedo evitar pensar en qué haría en caso de que me dejaran irme de Priory. ¿Qué pasaría con Dougie?, ¿qué pasaría con ‘nosotros’? sí es que realmente hay un nosotros.
-Debe sentirse bien – Comenta distraído – Ser libre otra vez –
Su voz me arranca de mis pensamientos. La figura de Rex ya casi se pierde en la distancia. – Lo haces sonar como si fuera una prisión, además parecía bastante contento en la caja-
-Pero la caja no es su lugar –
Guardo silencio porque no sé que responder. Toda esta conversación me parece demasiado complicada, no entiendo a qué se refiere ni a dónde quiere llegar con todo esto. Además ahora parece estar más nervioso que al principio. Una briza inesperada me recorre el cuerpo, me rodeo con mis propios brazos para intentar recuperar algo de calor y no ponerme a tiritar. El clima está cambiando, las temperaturas están bajando, un designio más de la cantidad de tiempo que llevo encerrada.
Dougie se voltea y me dedica una sonrisa torcida, aunque sé por el brillo de sus ojos que no es del todo sincera – No puedo llevármelo –
-¿Llevarlo a dónde? – Inquiero frustrada – Me estás asustando, ¿te van a trasladar o algo parecido?-
Niega con la cabeza luego se acerca más a mí y me toma las manos – No, no es nada de eso –
Me mantengo en silencio y me dedico a escudriñar su rostro con la mirada - ¿Qué pasa entonces?-
-Hablé con el Doctor Lawson esta mañana – Empieza a decir y ya puedo imaginarme el final de todo esto – Ya llevo cuatro meses sobrio –
Dejo que una pequeña sonrisa se escape, estoy orgullosa y contenta por él, por todo lo que logro, al menos uno de nosotros está mejorando. Todavía no le conté acerca de mis charlar con el doctor, cada vez parece menos convencido de mi decisión de dejar la mediación y yo cada vez estoy más confundida.
-Lara- Traga saliva antes de seguir hablando – Me dieron el alta, Tom viene a buscarme mañana en la mañana-

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