-Dougie – Dije mientras intentaba no tropezar siguiendo su
paso acelerado a través del bosque - ¿vas a
El chico suspira algo irritado – Todavía no –
Dirijo miradas de soslayo tanto a él como a la caja que
tiene al pequeño reptil Rex. La mascota de Dougie para la que estuvimos
recolectando grillos todo este tiempo.
Me muerdo el labio para contener el impulso de lanzarle
todas mis preguntas. ¿Qué está planeando ahora?
Ya se cumplen dos meses de mi estadía en Priory.
Definitivamente las cosas no sucedieron como me las esperaba. Miro a Dougie
caminar un par de pasos frente a mí. Sonrío como una tonta al recordar el
último tiempo que pasamos juntos. Definitivamente no esperaba encontrarme con
él en un lugar así.
Observo como avanza con pasos decididos unos metros por
delante de mí. Cuando estoy con él estoy completamente segura de mí misma.
Pienso en el Doctor Lawson y toda su charlatanería acerca de cómo necesito mi
medicación para poder sobre llevar mi ‘condición’, como todos han decidido llamarla.
¿Qué puede saber él? No necesito ningún tipo de fármacos, al menos no cuando lo
tengo a él cerca.
Dougie se convirtió en mi soporte este último tiempo, lo que
me alegra y aterra a un mismo tiempo, ¿qué se supone que haga cuando ya no
esté?
Sacudo la cabeza para alejar esos pensamientos. Aunque es
verdad que nunca discutimos el asunto de nuestra ‘relación’, ¿qué va a pasar cuando los dos salgamos de
Priory? En cierto punto él es una especie de celebridad y yo una chica
emocionalmente inestable, no creo que eso sea bueno para ninguno de los dos.
-Acá – Dice de repente arrancándome de mis pensamientos –
Me detengo y observo mí alrededor con mayor atención. Estamos
en el lugar de siempre, a mi izquierda noto el nogal dónde él ya se está
sentando. Lenta y sigilosa me acerco y me coloco a su lado. La caja descansa a nuestros pies.
Nos quedamos en silencio un rato largo. Puedo sentir el aire
tenso a nuestro alrededor. Dougie tiene que decirme algo, lo sé por la forma en
que sus ojos me han estado evitando estos últimos días. Trago saliva temiendo
lo peor.
-¿Pasa algo? – Inquiero cuando por fin junto el valor para
hablar.
Dougie, quien se encontraba muy concentrado mirando las
estrellas clava sus ojos en mí – Estaba pensando – Responde encogiéndose de
hombros.
Estiro mi mano para tomar la suya - ¿Se puede saber en qué?
–
Sonríe al notar nuestras manos entrelazadas, me permito
relajarme un poco.
-En como llegue a Priory –
-Creo que me perdí esa historia – Comento con timidez, no
quiero que sienta que lo estoy presionando.
-Tom me trajo – Empieza a decir con serenidad – Después de
que intentara suicidarme –
Arqueo las cejas algo sorprendida, pero vuelvo a relajar mi
cara casi al instante. Nunca me había puesto a pensar en cómo había terminado
él en un lugar como este. De a momentos me parecía que no pertenecía, tal vez
no estaba lidiando con una simple adicción.
-¿Sorprendida? – Pregunta al notar que estoy taciturna.
Ladeo la cabeza – Algo, parece que es moneda corriente en
Priory –
Ahora él también parece confundido.
-¿Nunca te preguntaste por qué me niego a tomar mi
medicación? – Inquiero de forma retórica – Después de tomar unas veinte juntas
el sabor puede llegar a asquearte –
Dougie guarda silencio. Está meditando, analizando mis
palabras. Comienzo a sentirme culpable por habérselo contado en este momento,
se supone que esta noche vamos a enfocarnos en él, no en mí.
-¿Y cuál es tú historia? – Digo para desviar el tema – No es
justo que yo te cuente y vos me tengas en la nada –
Lanza una carcajada sarcástica – No tenía el valor para
dispararme o una sobredosis – Explica con tono amargo – Así que me encerré en
el garaje de mi casa con el auto encendido, se suponía que el gas me iba a
matar en una hora, hora y media–
-¿Cuánto tiempo estuviste?-
Levanta el rostro para mirarme – Tres, todavía no entiendo
por qué sigo vivo, siempre creí que había hecho algo mal-
-Era lo que tenía que pasar – Intento consolarlo – La noche
que tomé las pastillas mi compañera de cuarto en la universidad se iba de
viaje, se suponía que iba a estar sola la próxima semana… - Me detengo para
tomar aire – Su vuelo se canceló así que volvió a nuestro apartamento, para esa
altura yo ya estaba inconsciente, de haberme encontrado media hora más tarde
posiblemente no hubiera sobrevivido-
Dougie deja escapar un suspiro y rodea mi cintura con su
brazo derecho. Hundo la cabeza en su pecho y dejo que su perfume me inunde la
nariz.
-Definitivamente somos bastante inútiles – Comenta en tono
de broma –Ni siquiera podemos suicidarnos como se debe –
Dejo que una risita suave se me escape –Definitivamente -
Con su mano izquierda acaricia mi mejilla – Pero me alegro
de que fuera así – Susurra- De otra forma nunca te hubiera conocido-
-Ni a Rex – Le recuerdo con la vista clavada en la caja –
-Ni a Rex – Convino luego se puso de pie y tomó la jaula
improvisada del pequeño reptil. -Gracias por la compañía– Le susurra mientras deposita a su mascota en
el suelo del bosque.
-Doug… - Susurro levantándome y arrodillándome junto a él -
¿Qué es todo esto?-
-¿Esto qué? –
Pongo los ojos en blanco y me cruzo de brazos – En serio, no
es momento para hacerse el tonto-
El chico rubio dirige su mirada a la ahora liberada
lagartija, la misma camina a toda velocidad alejándose de nosotros, caminando
sobre las últimas hojas de nogal. No puedo evitar pensar en qué haría en caso
de que me dejaran irme de Priory. ¿Qué pasaría con Dougie?, ¿qué pasaría con ‘nosotros’?
sí es que realmente hay un nosotros.
-Debe sentirse bien – Comenta distraído – Ser libre otra vez
–
Su voz me arranca de mis pensamientos. La figura de Rex ya
casi se pierde en la distancia. – Lo haces sonar como si fuera una prisión,
además parecía bastante contento en la caja-
-Pero la caja no es su lugar –
Guardo silencio porque no sé que responder. Toda esta
conversación me parece demasiado complicada, no entiendo a qué se refiere ni a
dónde quiere llegar con todo esto. Además ahora parece estar más nervioso que
al principio. Una briza inesperada me recorre el cuerpo, me rodeo con mis
propios brazos para intentar recuperar algo de calor y no ponerme a tiritar. El
clima está cambiando, las temperaturas están bajando, un designio más de la
cantidad de tiempo que llevo encerrada.
Dougie se voltea y me dedica una sonrisa torcida, aunque sé
por el brillo de sus ojos que no es del todo sincera – No puedo llevármelo –
-¿Llevarlo a dónde? – Inquiero frustrada – Me estás
asustando, ¿te van a trasladar o algo parecido?-
Niega con la cabeza luego se acerca más a mí y me toma las
manos – No, no es nada de eso –
Me mantengo en silencio y me dedico a escudriñar su rostro
con la mirada - ¿Qué pasa entonces?-
-Hablé con el Doctor Lawson esta mañana – Empieza a decir y
ya puedo imaginarme el final de todo esto – Ya llevo cuatro meses sobrio –
Dejo que una pequeña sonrisa se escape, estoy orgullosa y
contenta por él, por todo lo que logro, al menos uno de nosotros está
mejorando. Todavía no le conté acerca de mis charlar con el doctor, cada vez
parece menos convencido de mi decisión de dejar la mediación y yo cada vez
estoy más confundida.
-Lara- Traga saliva antes de seguir hablando – Me dieron el
alta, Tom viene a buscarme mañana en la mañana-
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