
Sentí el aire frío chocar contra mi piel mientras volvía a mi cuarto. Eran alrededor de las 8 am, bastante más temprano de mi horario habitual para estar levantada, pero Tom iba a buscar a Dougie a primera hora esa mañana y no podía dejarlo ir sin despedirme.
Tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para no ponerme a llorar mientras me soltaba de su último abrazo. A pesar de que me había prometido que esto no era necesariamente un ‘adiós’, que volvería a visitarme siempre que pudiera, que cuando me dieran el alta íbamos a estar juntos.
Sonreí ante la perspectiva de tener una relación ‘normal’, pero para ser sincera, nosotros nunca íbamos a ser ‘normales’. Lo que es más, ¿qué me aseguraba que cuando Dougie saliera caminando por esa puerta y volviera a convivir con gente ‘normal’ no se olvidaría de mí? No podría culparlo por no volver, ¿qué podía ofrecerle yo? Una paciente mental y emocionalmente desequilibrada no es la mejor de las candidatas. Además él es músico, las chicas le deben sobrar a su alrededor. Tal vez soportaría un par de semanas, pero yo no podía prometerle nada más, las cosas con el Doctor Lawson iban de mal en peor.
De todas formas decidí guardarme todo esto para mí, no era momento para preocuparlo con mis estúpidas inseguridades. Este tenía que ser un día feliz para él. Por lo que puse mi mejor sonrisa y la mantuve cuando lo vi acercarse por el pasillo con su maleta en el costado izquierdo, cuando me presentó a Tom, quién me resultó sumamente simpático, cuando beso mi frente en un gesto tierno y me susurro al oído que me quería. Los pómulos comenzaban a dolerme cuando por fin la puerta se cerró. El sonido seco del metal chocando con el marco me retumbó en todo el cuerpo.
-Va a volver – Me tranquilizó Ben a mi lado.
Le dediqué una sonrisa al enfermero que tanto había apoyado a Dougie durante su estadía en Priory - ¿De verdad pensas eso?-
Ben tenía cabello castaño, con las primeras canas asomando. No parecía mayor de cuarenta, sin embargo sus ojos grises denotaban cansancio, como si la vida lo hubiera hecho más viejo.
-Por supuesto – Aseguró y comenzó a escoltarme a mi cuarto.
Estábamos pasando por el comedor cuando otro grupo de enfermeros se acercó a nosotros en su búsqueda. Al parecer un problema con recién llegado en el Ala Sur. Ben parecía reacio a dejarme sola, pero le prometí que estaría bien, supongo que es normal que se preocupe por mí.
Lo observé marcharse antes de que unos golpes me distrajeran. Volteé y me encontré a un chico con rizos pateando un grupo de sillas.
-¡No funcionan!- Gritaba desesperadamente mientras embestía la mesa con sus puños.
Tragué saliva antes de hablar - ¿Josh?-
-¿Lara? – Su rostro empalideció al notar mi presencia - ¿Qué estás…
-Fui a despedir a Dougie – Expliqué.
Asintió con la cabeza mientras adoptaba una posición más erguida-¿Estás bien?-
-Es lo que iba a preguntarte, ¿qué está pasando?-
-No es nada – Intentó tranquilizarme pero noté la inseguridad en su tono – No te preocupes –
Me crucé de brazos y lo escudriñé con la mirada – Aja, claro-
El castaño puso los ojos en blanco – De verdad, no querés saber –
-Intenta –
-Bien – Aceptó y tomó asiento en una de las sillas que antes había estado golpeando.
Con lentitud me acerqué hacia dónde él estaba, intenté sentarme en la silla junto a Josh pero este me detuvo con un gesto de la mano.
-¿Te importaría? – Inquirió – Ese es el lugar de Claire –
Arqueé las cejas confundida - ¿Quién…?-
-Si bueno, la cosa con Claire es que… nadie puede verla, a parte de mí, claro –
Me mordí el labio al recordar el motivo por que habían traído al chico a la clínica en primer lugar. Esquizofrénico, ¿sería Claire una de sus alucinaciones?
-¿Cómo es? – Pregunté cuando mi mente dejó de divagar.
Josh alzó la vista incrédulo, posiblemente esperaba que dejara de molestarlo después de lo que me había contado - ¿De verdad querés saber? –
-Claro – Asentí con una sonrisa forzada – Ya que no puedo verla, podrías describirla –
Suprimió una sonrisa y en su lugar lanzó una carcajada irónica. Luego se llevó las manos a la cabeza y pasó los dedos por sus mechones de pelo castaño – No puedo Lara, en serio, no estás ayudando-
-Josh – Lo regañé – Por favor –
Los músculos de sus manos se tensaron y su cabeza se movía de un lago a otro, parecía a punto de perder la compostura, como en medio de un ataque.
-¿Por qué no? – Tartamudeé pero me arrepentí al instante, tal vez lo estaba presionando demasiado.
-¡Porque no es real! – Gritó poniéndose de pie - ¡No es real!, ¡no es real!-
Me le quede mirando, incapaz de hacer algún movimiento. Josh caminaba de un lado a otro, murmurando incoherencias-.
Al principio intenté seguir el hilo de sus palabras pero me resultaba imposible, nada tenía sentido. Rogué que Ben o cualquier otro enfermero no volviera al comedor, no podían verlo en este estado, ¡lo iban a encerrar de por vida!
Estaba a punto de ponerme histérica cuando el chico comenzó a calmarse. Sus pasos se volvieron más lentos y las murmuraciones pararon. Dio una gran bocanada de aire y volvió a sentarse.
-La primera vez que la vi tenía 15 – Empezó a decir con voz sarcástica – En la escuela, en los pasillos –
Me acerqué un poco más a él y puse mi mano sobre su hombro.
-Tardé una semana en invitarla a salir – Siguió explicando – y dos en darme cuenta de que no figuraba en el anuario. Mis amigos no la conocían y nadie había escuchado de ella – Josh se cubrió la cara con la palma de sus manos - ¿Qué sentirías si te dijeran que Dougie no es real? –
No me molesté en preguntarle de dónde había asumido que Dougie y yo éramos algo más que amigos, ¿es que era tan obvia?, ¿quién más lo sabría?
Sacudí la cabeza intentando alejar esos pensamientos de mi cabeza. Intenté con todas mis fuerzas decir algo que pudiera hacer que se sintiera mejor, pero las palabras se negaban a salir. ¿Qué se suponía que dijera? Vivir con la duda de sí lo que ves es real o no debe ser horrible.
-La primera vez que te vi Lara – Dijo Josh clavando sus ojos verdes en mí – Pensé que eras una alucinación –
Recordé mi primer día en Priory, la primera vez que hice contacto visual con Josh el había girado la cabeza, como si no quisiera verme, ¿sería ese el motivo?, ¿había pensado que era producto de su imaginación?
-No puedo explicarte lo feliz que me sentí cuando supe que eras real – Él continuaba hablando, independientemente de que yo lo escuchara o no – Pensé que por fin la medicación estaba funcionando –
-Tal vez sí funciona- Lo animé – A lo mejor es una recaída-
Lanzó una risa seca y volví a ponerse pie – Deberías volver a tu medicación Lara – Me aconsejó mientras comenzaba a alejarse – Aprovecha la oportunidad de curarte –
Me quedé sentada mientras la figura de Josh se desvanecía en la distancia. ¿Qué había sido todo eso?, ¿cómo sabía él que yo no estaba tomando mis pastillas?, ¿y cómo sabía lo de Dougie?, ¿es qué no existe la privacidad en este lugar?
Suspiré frustrada y me hundí más en mi asiento. Me froté el rostro con las palmas de las manos. Luego me puse de pie y volví a mi cuarto.
…
Josh no almorzó esa mañana. Charlotte y Jenna no hicieron preguntar ni comentario al respecto. Al parecer esa era la norma que nadie se había molestado en contarme. Comí en silencio, aunque mayormente jugué con mi alimento en lugar de comer, tenía un nudo insoportable en el estómago.
Necesitaba a Dougie más que nunca desde mi llegada a Priory, pero él no estaba. No podía soportar un día sin él, ¿cuándo me había vuelto tan dependiente?
Después de mi sesión habitual con el Doctor Lawson paseé en el patio. Necesitaba un poco de aire después de una hora de discusión continua acerca de por qué no necesitaba mi medicación. Cada vez se me hacía más difícil convencerlo.
Durante la tarde estuve en la sala de estar con los demás, incluso Josh reapareció. Se comporto como de costumbre y evito realizar algún comentario sobre nuestro encuentro anterior, cosa que le agradecí profundamente. De todas formas en el fondo sabía que debía retomar ese asunto algún día, algo me decía que le debía una disculpa.
El resto de la semana transcurrió más o menos igual. Mi rutina era bastante monótona, más ahora que no iba más pro le bosque durante la noche.
Los días fueron pasando, el martes dio paso al miércoles y este al jueves. Dougie seguía sin aparecer, yo comenzaba a impacientarme. Ben me repetía todos los días que tuviera paciencia.
El jueves en la noche después de cenar me fui a mi habitación y deambulé por el cuarto hasta alrededor de las 3 am. Mi cuerpo se había mal acostumbrado a los horarios de mis escapadas descabelladas con Dougie. Consideré volver al bosque, tal vez Ben me cubriría un rato, pero la idea de estar allí sola me aterraba. Terminé quedándome dormida sobre mi caja de acuarelas, ya que no podía pintar por falta de papel y no quería arriesgarme a arruinar otra de las paredes.
Estaba profundamente dormida cuando unos golpes suaves en la puerta me despertaron. Los primeros rayos de luz atravesaban la cortina de nylon barato de mi habitación. Tardé unos instantes en lograr que mi cuerpo respondiera para poder levantarme.
-¿Lara? – Reconocí la voz de Ben a través de la puerta.
Froté los últimos restos de lagañas de mi cara y abrí - ¿Qué pasa?-
-Tenés visitas – Informó con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
Sin darme oportunidad de responder me indicó que lo siguiera por el pasillo hasta el ala norte, dónde se encontraban el comedor y la sala de estar, donde se recibían las visitas.
Agradecí el haberme quedado dormida con mi ropa de diario, no creí que Ben fuera a darme tiempo para cambiarme. Ni siquiera había podido ir al baño primero.
Comenzaba a alterarme cuando distinguí la cabellera rubia de Dougie sentado en uno de los sillones dónde la tarde anterior me había sentado con Jenna y Charlotte.
En cuanto me vio entrar una sonrisa se dibujó en su rostro. Incapaz de controlar mis impulsos corrí los metros que nos separaban y los abracé con todas mis fuerzas. No me había olvidado después de todo.
-No esperaba una bienvenida tan efusiva – Comentó mientras volvía a depositarme en el suelo.
-Perdón – Me disculpé intentando ocultar el rubor que subía por mi cara.
Su sonrisa se ensanchó más y me beso tiernamente.
Estaba en el período intermedio en el que recobraba el aire y la compostura cuando recordé que no me había lavado los dientes esa mañana. Iba a matar a Ben por sacarme tan rápido del cuarto. De mala gana me separé de Dougie – La próxima podrías avisar antes de venir –
-No tenés idea lo que me costó conseguir el permiso –
Arqueé las cejas y ladeé la cabeza - ¿Cómo?-
– Dado que cierta persona no quiere tomar sus medicamentos, se recortaron sus visitas –
Lancé un suspiro frustrado y me dejé caer en el sillón – Por favor no, no quiero hablar de esto ahora –
Dejé un espacio para que él se sentara junto a mí – Necesito que te esfuerces, para poder salir –
-¿Salir?-
Dougie se movió nervioso en su lugar- ¿Te gustaría conocer a mis amigos?-
NUEVA LECTORAA me encanta la novela siguela si?Besoos
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