viernes, 18 de octubre de 2013

Epílogo


Las primeras gotas de lluvia golpeaban contra el parabrisas del auto de Tom a medida que avanzaba por la autopista rumbo a nuestro punto de encuentro.
Afuera la tormenta parecía empeorar cada minuto, el cielo gris se veía surcado por eventuales relámpagos. Pero yo no le daba importancia. Nada podía arruinar mi felicidad, no hoy, no después de tanto tiempo esperando a que llegara el momento.
Consciente de que podría meterme en problemas apreté un poco más acelerador, no podía esperar más, necesitaba ir más rápido.
Los campos a mí alrededor se iban desdibujando a mi paso. Recordé los sucesos del último mes que casi me parecían un sueño.
Después de haber ganado el programa el 3 de diciembre, me había visto obligado a permanecer alejado de ella un par de días más. Los organizadores y publicistas habían  arreglado la aparición del ‘Rey de la Jungla’ en un par de show después de la ‘coronación’, y nuestro manager había dicho que era buena publicidad para la banda y principalmente para mí.
Personalmente todo eso no me importaba, lo único que quería era ver a Lara, pero ella me había convencido de que podíamos esperar una semana más. De todas formas el Doctor Lawson había determinado que dejara la clínica el 13 de diciembre. Sus padres habían insistido en ir a recogerla ellos mismos,  y no hubo demasiado que pudiera hacer al respecto.
Así que tuvimos que idear un plan b para poder encontrarnos. Yo iba a viajar hasta Priory un día antes y nos íbamos a encontrar en el viejo bosque, dónde técnicamente ‘todo empezó’. Reí ante lo cursi de la idea, pero se le había ocurrido a Lara, y ciertamente encontraba todo lo que proviniera de ella alucinante.
Supongo que hubiera sido más fácil pedirle al Doctor Lawson que me dejar ver a Lara una vez más antes de que saliera. Pero la idea de una última escapada era emocionante. Esquivar el control de los enfermeros en la sala de visitas iba a ser bastante difícil. Así que optamos porque yo entrara directamente por el bosque, que estaba situado justo por detrás de la clínica, y Lara me esperaría en nuestro árbol.
La lluvia no había estado en nuestros planes, pero asumí que no le importaría. Llegué a tiempo para ver como un nuevo relámpago iluminaban el cielo grisáceo. Dejé el automóvil un par de metros más atrás. Por suerte conocía bien el lugar y no me costaría demasiado encontrar el camino hasta nuestro sitio habitual. Después de todo, ahora era el rey de la jungla.
Tan pronto como distinguí el viejo roble detuve mi marcha y me senté sobre una de sus raíces. La llovizna apenas si lograba mojarme bajo la protección de sus hojas y ramas.
Esperé pacientemente. El horario de encuentro pactado en nuestra última conversación, dos días atrás, era las cinco de la tarde. Los minutos pasaron y no había señales de Lara por ningún lado. Decidí no darle demasiada importancia, tal vez había tenido problemas para esquivar a Ben, o para encontrar el camino, después de todo, según lo que ella me había contado, no había vuelto al bosque desde que yo había sido dado de alta.
Cuando el reloj me indicó que ya llevaba cuarenta minutos de retraso comencé a jugar nerviosamente con mis manos. Riéndome de mi mismo por portarme como todo un adolescente nervioso en su primera cita. Lara no iba a dejarme plantado, no después de todo lo que habíamos pasado.
Por fin un par de pasos a mi espalda lograron calmarme. Sin esperar a que hablara me volteé pero no era ella quién había venido a mi encuentro.
-Josh- Dije al reconocer al joven de rizos parado frente a mí –
El chico se acercó un poco más a mí para resguardarse de la lluvia bajo el roble. Tenía puesta una campera de cuero y apretaba las manos contra su pecho, como si estuviera guardando algo. Noté que tenía las pestañas humedecidas, aunque no podía distinguir si era debido a la lluvia o algo más.
-Ella dijo que iban a encontrarse acá-
Arqueé las cejas confundido - ¿Lara?, ¿ella te lo dijo?-
Él asintió sin añadir ningún comentario. Sólo se me quedó mirando con algo parecido a lástima en sus ojos.
-Josh, ¿qué está pasando?, ¿dónde está Lara? – Inquirí algo exasperado por su silencio.
Sus rizos se movieron de un lago a otro cuando negó con la cabeza y pronunció las palabras que yo tanto me temía – No va a venir Dougie-
-¿Cómo?-
Él metió la mano dentro de su campera y sacó un sobre blanco – Encontraron esto en su cuarto – Explicó mientras me daba el paquete – Tiene tu nombre-
Lo tomé y examiné su contenido. Eran pinturas, sus pinturas, en las hojas que yo le había traído.
La lluvia se había vuelto más pesada y constante ahora. Él árbol ya no podía protegernos, pero no me importó, nada me importaba ahora.
Examiné algunas de las pinturas, esperando hallar la respuesta a todo esto, ¿qué hiciste Lara?
 La primera era como una especie de retrato familiar,  en el medio había una chica cuyo cabello estaba pintado de un naranja brillante, las dos figuras a su alrededor parecían sus padres, los tres sonreían. En la segunda pintura había una chica rubia parada frente a un espejo, la chica del espejo sonreía, aunque no se puede decir que la del frente estuviera feliz. La tercera pintura era el retrato de una chica que no pude distinguir, aunque parecía que Josh a mi lado sí.  La última hoja estaba en blanco con una palabra pintada con trazos desprolijos en el centro, una sola palabra. Ella me dejaba y lo único que me daba como explicación era una simple palabra.
 ‘Perdón’
-Tuvo una pelea con el doctor ayer en la noche – Empezó a explicar. Yo sentí nauseas y como mis rodillas me fallaban – Él dijo que no podía salir aún, que no estaba lista-
Negué con la cabeza, no quería escucharlo, ya podía imaginarme el final de todo esto y no lo quería, me negaba a aceptarlo. Era imposible, ¿por qué ahora?, ¡todo era tan injusto!
-Lara se encerró en su cuarto, Ben no se explica cómo consiguió el frasco con las pastillas – Se detuvo para tragar saliva-
Yo continuaba sumido en mi negación y podía sentir las primeras lágrimas caer por mis mejillas. Prácticamente me quemaban la piel a su paso, ¿qué hiciste Lara?
Josh volvía a hablar, temiendo que colapsara ahí mismo – Se tomó el frasco entero-
-¡No quiero escucharte!  - Le grité con furia y casi como si el clima estuviera sincronizado con mis emociones un trueno acompañó mis palabras -¡Estás mintiendo!-
 -Encontraron su cuerpo esta mañana Doug, está muerta-




FIN

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Bueno, dije que iba a publicar el final la próxima semana, pero no me resistí. Espero que les haya gustado (y no se enojen por el ending tan triste) 

2 comentarios:

  1. Ok, este final no me lo esperaba ._.
    Fue hermosa, de verdad, muy hermosa; hasta el punto que voy a imprimirla y ponerla junto a todos los bocetos y finales de viejas novelas mías, fue fantástica, i swear.

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    1. Jajajaj, leíste rápido! Y la mayoría no se lo esperaba, pero no puede haber dos Laras... Me alegro de que te gustara :)

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