Releí la nota un par de veces para asegurarme de que era real. Luego la di vuelta y revisé el dorso mientras intentaba dar una respuesta a todos los interrogantes que surgían en mi cabeza.
¿Cómo había llegado eso a mi cama?, ¿esta era la forma de Dougie de mostrarme su secreto?, ¿Debía ir? O mejor dicho ¿quería ir?
Hacerlo implicaría salir después del toque de queda. Es decir, romper las reglas en mi primera noche. Además él y yo estaríamos solos y nadie tendría idea de dónde nos encontrábamos. Aunque para ser sincera esa idea más que asustarme, me entusiasmaba.
-No seas estúpida Lara-Pensé-Ni siquiera lo conoces.
Me dejé caer en la cama una vez más. Llevé la nota al pecho, mordí mi labio inferior y suspiré vencida. ¿A quién quería engañar? Moría de ganas de ir, quería saber cuál era el motivo de todo ese aire misterioso alrededor de Dougie.
Sin embargo, tenía otro problema, ¿cómo se suponía que iba a salir sin que me vieran? A eso había que sumarle el hecho de que no tenía reloj, por lo que tampoco sabía la hora.
Mentalmente hice un cálculo aproximado y me pareció que ya no debía faltar mucho para las 12. Tome ropa del ropero, la metí bajo las sábanas de la cama y las moldeé para que similar un cuerpo acostado. De esta forma si alguien decidía pasar a verme, al menos no se encontraría con una cama vacía.
Una vez terminada esa tarea me puse una campera de media estación sobre los hombros y asomé la cabeza al pasillo. Al notar que no había nadie salí del cuarto y cerré la puerta tras de mí.
Con movimientos sigilosos avancé a través del pasillo que llevaba al comedor. Para mi suerte no había enfermeros montando guardia. Tal vez la seguridad no era tan estricta como pensaba. La idea de las cámaras de vigilancia me parecía un tanto absurda ahora.
Al llegar al comedor noté a dos enfermeros sentados en una de las mesas jugando al póker. Detrás de ellos la puerta que daba al patio estaba entre abierta. Un movimiento arriesgado, pero ya había llegado hasta ahí, no podía arrepentirme ahora.
Aprovechando la distracción de mis guardias caminé, en cuclillas y escondiéndome entre las mesas, hasta estar a unos dos metros de la puerta. Allí terminaba las mesas.
Por el rabillo del hombro miré una vez más a aquellos hombres. No parecían haberse percatado de mi presencia. Me armé de valor y prácticamente volé hasta la puerta. Una vez fuera seguí corriendo hasta llegar a los arbustos.
Para mi suerte el jardín estaba tenuemente iluminado. Cosa que me permitió ocultarme en las sombras y no verme obligada a avanzar a tientas. Para ser franca me asombraba el poder reconocer el camino de vuelta al enrejado. Después de todo, sólo había estado ahí una vez.
No había ni rastro de Dougie cerca de los arbustos. Más le valía que todo esto no fuera una gran broma.
-Es tarde- Me acusó.
Todavía jadeando por la carrera respondí-No tengo reloj y tuve que ingeniármelas bastante para poder salir-
-Como sea, vamos, no tenemos mucho tiempo- El chico tomó mi muñeca y me arrastró hacia los arbustos. Luego se agachó para abrir el alambrado y dejar un hueco por dónde cabía una persona.
-Las damas primero-
Puse los ojos en blanco y acepté su oferta-¿Me vas a decir que hacemos acá a estas horas?
-Venimos a terminar lo que estaba haciendo cuando tus amigos y vos me interrumpieron- Respondió con naturalidad mientras se abría paso entre los árboles-Cazar.
-¿Cazar?- Inquirí confundida-¿Cazar qué?-
-Grillos-
Me estaba costando bastante seguirle el ritmo. No estaba segura de que tan a menudo Dougie caminaba por el bosque, pero su estado era mucho mejor que el mío. No me quedaba mucho resto de aire para hablar, sin embargo estaba decidida. Me había arriesgado, por segunda vez en el día, por él, ¿es que tanto le costaba darme respuestas más concretas?
-Grillos, para tu amigo-Convine- ¿Para que necesitas los grillos tu amigo…-
-Rex-Explicó divertido-Son para mi amigo Rex, él como grillos.
Suspiré frustrada-¿Podrías ser más claro?, en serio Dougie, esto es exasperante-
-Rex es una lagartija que encontré en mi segundo día en Priory, la tengo escondida en mi cuarto desde entonces y le llevo comida todas las noches-
Sonreí-¿Ves que fácil es?, ¿no te sentís mejor ahora que me lo contaste?
Doug rió y negó con la cabeza-Eso depende, ¿vas a ayudarme?-
-Claro-
-Bien-El chico de detuvo justo en ese momento. No sabría decir que tanto nos habíamos adentrado en el semi bosque, pero los árboles eran bastante altos y la luz de la luna apenas se filtraba por entre las hojas
-Primero que nada tenés que ser extremadamente cautelosa, no queremos espantarlos-
-Cautelosa, entiendo-Repetí.
Su tono de voz disminuía al mismo tiempo que avanzaba en puntas de pie por entre las hojas secas sobre el suelo- En segundo lugar, hay que ser paciente, es muy parecido a pescar-
Estaba a punto de contestar cuando uno de los bichitos saltó justo sobre mis zapatillas deportivas.
-Doug…-Lo llamé con un hilo de voz-Creo que pesqué uno-
Clavo su mirada en mí –Genial, ahora, con calma necesito que lo tomes-
Asentí con cuidado y lentamente estiré mis brazos para intentar tomarlo. Sin embargo parece que el insecto era mucho más inteligente que yo. Tan pronto como mis músculos se contrajeron dio un salto y volvió a perderse entre la vegetación del piso. Poco dispuesta a darme por vencida intenté seguirlo.
-Lara, no, estás haciendo demasiado ruido- Me regañó mi maestro.
Intenté detenerme pero mis pies tropezaron con alguna rama escondida debajo de las hojas y caí al suelo de rodillas.
Dougie contuvo la risa-¿Estás bien?-
-Si, si, no pasa nada- Contesté poniéndome de pie y sacudiendo la tierra de mis jeans.
-Creo que va a ser mejor si yo los atrapo- Metió la mano en uno de los bolsillos de su campera y saco un frasquito de vidrio con tres agujeros en la tapa-¿Crees que podrías hacerte cargo de sostener el frasco mientras tanto?-
Puse los ojos el blanco y le arrebate el objeto de entre las manos-Está bien, ¿estás seguro que no pongo en riesgo la misión?
Rió-Si te quedas sentada no, además, después de tanto ruido creo que ya los espantaste a todos-
Bufé y tomé asiento bajo uno de los árboles. Me quede sentada ahí mientras el chico rubio se desplazaba por todo el perímetro. No tardó demasiado en capturar al primero. Con delicadeza se acercó hasta donde yo estaba y lo metió dentro del frasco.
-¿Cuánto hace que te dedicas a esto?- Pregunté.
-¿A cazar grillos?-
Asentí en espera de una contestación.
Ladeó la cabeza pensando-Desde que estaba en secundaria, cuando empecé a criar reptiles en casa-
-¿Criabas reptiles en secundaria?-Pregunté sorprendida.
-Ajá, era una buena forma de conocer chicas-Dijo sarcástico
Contuve una carcajada-Me imagino-
-Es en serio-Espetó- No sólo tuve una serie de peinados punk asquerosos, sino que también había grillos saltando de entre mis útiles escolares, ¿a qué chica no le gusta eso?
Esta vez no pude controlarme y dejé que una risa escapara-¿Eso no lo compensaba estar en una banda?
-¿Cómo sabes…-
-¿Que estás en una banda?-Terminé la frase por él-Josh me lo contó-
Dougie avanzó unos pasos más hacia el oeste al divisar a un grillo descansando plácidamente sobre una rama-Estoy comenzando a pensar que ese chico me espía o algo así, ¿Qué más te dijo?
Me rasqué la barbilla intentando recordar-No mucho más, dijo que llegaste hace una semana… están en el grupo de…
-Con los adictos-Aclaró-Llegué a Priory en Junio, sólo que las primeras semanas no salí de mi habitación, el período de desintoxicación es…-
-No es necesario que me cuentes, no soy uno de tus médicos-
El chico asintió aliviado y siguió con su cacería-¿Y qué te trajo a Priory?
Apoyé la cabeza sobre el tronco del árbol-Mis padres y un trastorno bipolar, ¿vos viniste por tu cuenta?-
-No-Se acercó a una vez más a mí y depositó un último grillo en el frasco, con ese ya eran cinco. No estaba segura del tamaño de Rex, pero parecían suficientes-Tom me trajo, es uno de los chicos de la banda-
Levanté el frasco para que ambos pudiéramos observar el resultado –Todavía no me dijiste el nombre de tu banda-
-Todavía no me dijiste tu nombre completo, ni cuántos años tenés-Espetó-Es mi turno de hacer las preguntas-
-Lara Bloom, 21, ¿puedo seguir ahora?-
-¡No!-Se quejó-Recién estoy empezando-
Emití un bufido-Bien, pero yo tampoco sé cuantos años tenés-
-23- Informó rápidamente-Ya sabes que soy músico, ¿vos a qué te dedicas?
-Estudio Arte en Oxford, al menos así era antes de que me encerraran acá-
Dougie me dedicó una sonrisa torcida- Los mejores artistas están locos-
Reí con suavidad-Supongo, ¿qué instrumento tocas?-
-Soy bajista y a veces canto un poco-
Mordí mi labio inferior-¿Cantarías para mí?-
-Eso depende-Respondió divertido- ¿pintarías algo para mí?
Al oír su petición recordé las acuarelas ocultas en el armario de mi dormitorio- Tal vez-
-¿Tal vez si o tal vez no?-
-Sólo tal vez- Puse los ojos en blanco y luego clavé la vista en el frasco con los grillos- Deberíamos llevarle esto a Rex-
-Deberíamos- Convino mientras me ayudaba a pararme-Además, tenemos que volver antes de que los enfermeros terminen su turno y nos dejen encerrados afuera, la próxima intenta llegar a tiempo-
-¿Próxima?-
-Sí, bueno, esto es una tarea de todos los días, me vendría bien una mano…-Noté el nerviosismo en su voz-¿Te gustaría ayudarme?
Torcí el gesto-¿Puedo seguir haciéndote preguntas?-
-Todas las que quieras-
-Es un trato entonces- Extendí mi mano para estrecharla con la suya.
-Trato-Tomó la mano que le tendía y comenzó a arrastrarme de vuelta a la clínica.
Recorrimos el tramo del patio en silencio, no podíamos arriesgarnos a hacer algún tipo de sonido que pudiera incriminarnos. Al llegar al comedor, la puerta seguía abierta. No tuvimos problemas para burlar a los enfermeros una vez más. Ambos estaban profundamente dormidos sobre la mesa. Cuando pasamos junto a ellos Dougie y yo contuvimos la risa.
Seguimos avanzando por los pasillos. Me sentí algo perturbada al no reconocer el camino. Dougie había insistido en que tomáramos un ‘atajo’ pero yo estaba completamente desorienta.
-Acá es dónde nos separamos, tu cuarto esta al final del pasillo-Explicó señalándolo.
Asentí y luego recordé una pregunta que había olvidado hacerle-¿Cómo pusiste la nota sobre mi cama?-
-Tengo mis contactos- Se encogió de hombros-
-¿A qué te referís?
El chico suspiró, estaba agotado-Anda a dormir Lara, ya vas a tener tiempo para más preguntas, no es como si ya no fuera a estar en la mañana-
Asentí. Había ganado, por el momento. –Hasta mañana Dougie-
-Que duermas bien-
Retomé la caminata con pasos sigilosos. Me prometí a mi misma que no miraría hacia atrás, pero mi curiosidad era más fuerte, por lo que a mitad de camino me giré para comprobar que Dougie se había ido. Y en efecto, ya no se veía al chico de cabellera rubia.
Durante nuestro rápido pasaje por la cocina había echado un vistazo al reloj. Eran las 3am, tenía turno con el Doctor Lawson a las 10am, lo que me dejaba un par de horas para descansar.
Me puse el pijama y devolví el montón de ropa al placar. Mientras ordenaba mis zapatillas abrí la caja que contenía las acuarelas. Mi secreto, la parte de mi hogar que me había traído conmigo a Priory. Pensé en Dougie y Rex, en Charlotte y sus cigarrillos, parecía que todos teníamos algo que esconder. Volví a colocarle su tapa a la caja, cerré el ropero y luego me acosté.

Me encantó, escribes hermoso :) ¿la seguirás pronto?
ResponderBorrarGracias :3 Subo capítulos todos los viernes!
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